Jano
En construcciónAduanas
Temis responde una pregunta. Jano ejecuta un trámite. Convierte esa respuesta en un expediente, una declaración presentada, unos tributos pagados, un levante y una cuenta de cobro.
El producto es el expediente, no el formulario
La tentación es modelar la declaración con las noventa casillas del formulario. Eso se rompe dos veces: cuando la DIAN saca una versión nueva del formato, y cuando hay que reusar el setenta por ciento de esos datos para una exportación.
Jano modela los hechos de la operación una sola vez, partes, mercancías, transporte, valores y documentos, y proyecta desde ahí cada declaración en su formato y su versión, congelándola en el momento de presentarla.
Quien tenga el expediente completo gana la auditoría posterior al despacho que impuso el Decreto 920 de 2023.
Seis exigencias del oficio, seis decisiones de diseño
Es reglado y la norma cambia cada mes, así que la norma entra como dato con vigencia por fecha, no como código.
Tiene plazos legales y vencerlos es sanción, así que los términos son un motor propio y no un campo de fecha límite.
Es documental y hay que exhibirlo años después, así que el expediente guarda versiones que no se pueden alterar.
Se ejecuta con plata ajena, así que hay custodia con un libro por cliente, separado del libro de la agencia.
Va contra un sistema estatal que se cae, así que toda salida a la DIAN es asíncrona, encolada, reintentada y con evidencia.
Tiene responsabilidad sancionatoria, así que queda registrado quién declaró qué, cuándo, con qué dato y por qué.
¿Le sirve Jano?
Le mostramos lo que hay hoy, en vivo, y le decimos con franqueza qué le falta para su caso.
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