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La suiteConversación

Iris

En operación

Quién escribe, quién contesta, qué se le dijo.

El problema de atender por WhatsApp no es que falte una aplicación: es que el teléfono de la empresa está en el bolsillo de alguien. Dos personas contestan lo mismo, quien entra a cubrir un turno no puede leer lo de ayer, y el día que esa persona se va, se va con el historial. Iris pone la conversación donde se puede trabajar —colas, un solo responsable, el historial entero— y, cuando detrás hay un sistema de la casa, pregunta quién está escribiendo antes de que alguien tenga que preguntárselo.

Qué se puede hacer con una conversación

Lo que está construido y funcionando, no lo planeado. Abra un grupo para ver su detalle.

La bandeja

Iris · 17 funciones

  • La conversación completa, con los acuses de WhatsApp en cada mensaje: enviado, entregado, leído
  • Un solo responsable: mientras alguien la tiene, nadie más contesta desde ese número
  • Colas por especialidad, con las personas que atienden cada una
  • Reparto automático, solo a quien está presente
  • Traspaso a otra persona o a otra cola, con el motivo registrado
  • Notas internas que el cliente no ve, guardadas aparte
  • Etiquetas propias, con nombre y no solo color
  • Los adjuntos del cliente se ven y se descargan
  • El reloj de las veinticuatro horas: cuántos minutos quedan y qué se puede mandar
  • Plantillas aprobadas por Meta, con vista previa de lo que va a recibir la persona
  • Cierre con despedida y calificación opcionales, en un solo mensaje
  • Reapertura de una conversación terminada, sin mandarle nada a la persona
  • La bandeja se actualiza sola, sin recargar
  • Aviso en el escritorio y en el teléfono cuando nadie está mirando
  • Búsqueda y filtros, incluido el de lo que ya se cerró
  • Presencia del equipo: quién está y cuántas conversaciones lleva
  • Horario de atención por cola, en la hora de la empresa

La recepción automática

Iris · 7 funciones

  • Árbol de menús que se configura sin programar
  • El menú se pulsa, y quien no ve listas recibe el mismo menú
  • Saludo de bienvenida y mensaje de fuera de horario
  • «Quiero hablar con un asesor», que lleva a la cola correcta
  • Preguntar si ya es cliente, y pedir su identificación cuando hace falta
  • Cierre por silencio, avisando antes
  • De qué anuncio vino la persona

Saber quién está escribiendo

Iris · 5 funciones

  • Reconocimiento por teléfono y por identificación, contra los sistemas de la suite
  • Cuatro respuestas y ninguna inventada: identificado, no registrado, hay más de uno, o no contestó
  • Lo que pidió, escrito en la fila: se sabe si es cartera o soporte sin leer el hilo
  • Estado de cartera, cuando hay un sistema que lo sepa
  • Quien llega sin número visible también se reconoce y se le contesta

Lo que el canal va a cobrar

Iris · 4 funciones

  • Contador del mes por categoría, con el gasto a la vista
  • Presupuesto y tope: frenan lo que inicia la empresa, nunca la respuesta
  • Aviso al cruzar el umbral del presupuesto, antes de llegar al tope
  • Cada mensaje guarda su categoría desde que sale: sin ella no se puede explicar después

El canal y los accesos

Iris · 6 funciones

  • Varios números de WhatsApp en la misma instalación, cada empresa con el suyo
  • Estado real del número: si está conectado y con qué calificación
  • Catálogo de plantillas con su estado de aprobación, y por qué una no se puede usar
  • Perfiles: quien administra no lee conversaciones, quien atiende no configura el canal
  • Identidad única de la suite: la contraseña no vive en Iris
  • Aplicación móvil para el asesor, en Android y iPhone

Bajo qué reglas escribe

Cada una con lo que el sistema hace por ella.

  • Ley 1581 de 2012 (habeas data)

    El teléfono y el correo se enseñan tapados a quien no necesita verlos y completos a quien debe devolver la llamada. Las notas internas no tienen camino hacia el canal. Y una plantilla de mercadeo no se manda como respuesta a quien escribió pidiendo atención: abrió el canal para otra cosa.

  • Políticas de WhatsApp Business

    La ventana de veinticuatro horas se respeta y se explica en la pantalla, en vez de mandar el mensaje y dejar que lo rechacen. Fuera de ella solo salen plantillas aprobadas.

  • Ley 1480 de 2011 (Estatuto del Consumidor)

    Lo que Iris no puede hacer se dice en la pantalla, no en la letra menuda: por qué no se puede escribir, qué costará lo que se manda y qué no se sabe de quien escribe.

Lo que se decidió al construirlo

4 decisiones de fondo, cada una con su motivo. No son funciones: son la razón por la que las funciones están como están, y lo que se nota al usarlo todos los días.

Iris nunca afirma que alguien no es cliente

Cuando pregunta por un número y no encuentra nada, la respuesta es «no lo sé», no «no es cliente». Son cuatro respuestas y ninguna se aplasta con otra: no lo sé, no está registrado, hay más de uno con ese dato, y el sistema no contestó.

No es filosofía: un «no es cliente» a la ligera hace que se le ofrezca el catálogo a un cliente de toda la vida, y cuando dos fichas comparten teléfono, elegir al azar es peor que decir que no se puede elegir.

Lo que el cliente no debe leer no tiene camino hacia el canal

Las notas internas no son una marca dentro de los mensajes: viven aparte. Con una marca bastaría que una consulta futura se olvidara de excluirlas para que una nota saliera por WhatsApp — y eso no se arregla con cuidado, se arregla con estructura.

Una conversación tiene un solo responsable

Tomarla la pone a nombre de alguien: dos personas no contestan a la vez desde el mismo número, y pasarla exige un motivo escrito.

Una conversación terminada no se contesta a escondidas: se reabre, que deja rastro. Una que se reabre tres veces está diciendo que se cierra antes de tiempo, y eso solo se ve si reabrir es un acto.

No se vende un asistente que contesta solo

Iris no lleva inteligencia artificial, y es una decisión: quien es dueño del canal regala su propio asistente y lo tiene en más de un millón de negocios. Iris es la casa donde aterriza la conversación cuando hace falta una persona, y lo que esa casa sabe del negocio.

El cerebro está diseñado para enchufarse —el de quien sea—; lo que se construye primero son las acciones sobre los sistemas reales. Ese es el trabajo que nadie va a venir a hacer.

Lo que todavía no

Esta parte no se omite en ninguna ficha. Enterarse después sale más caro.

  • No lleva inteligencia artificial: no contesta sola, no sugiere respuestas y no clasifica. Hay un árbol de menús y respuestas escritas por personas. Es una decisión, no un retraso.
  • El reconocimiento necesita un sistema detrás y datos limpios. Quien compra Iris solo tiene la bandeja entera, y no reconoce a nadie. Y donde hay sistema, el reconocimiento por teléfono vale lo que valga el dato: con teléfonos rellenos o con varios números en una casilla, Iris dice «hay más de uno con ese dato» y para. Por identificación de empresa no pasa.
  • Conectar el WhatsApp de un cliente no es autoservicio: hace falta su portafolio de negocio y configuración nuestra.
  • No se envían adjuntos: los del cliente se ven y se descargan; mandarle uno, todavía no.
  • No hay campañas ni difusión: la plantilla se manda dentro de una conversación, de a una.
  • Solo WhatsApp. No hay Instagram, ni Messenger, ni Telegram, ni correo, ni voz.
  • No hay respuestas rápidas: quien atiende escribe cada una.
  • No hay informes de atención: hay presencia del equipo, carga por persona y el medidor del gasto, pero no tiempos de respuesta, productividad ni motivos de consulta, y nada se exporta.
  • El desglose del gasto no tiene pantalla: el total y el tope se ven; el detalle está guardado y no hay dónde mirarlo.
  • No es un sistema comercial: sin oportunidades, etapas de venta ni ficha del cliente.
  • La aplicación móvil no está en las tiendas: existe, y hoy la instalamos nosotros.
  • La sesión dura ocho horas y no se renueva sola.
  • Desde la conversación no se abre ni se comenta un caso de la mesa de servicio.
  • Otra aplicación de la casa todavía no puede pedirle a Iris que mande un mensaje.

Lo que gana por estar en la plataforma

  • Una credencial, y una sola salida

    Se entra a todo con una sola cuenta. Y el día que alguien se va, se le quita el acceso una vez y se le cae en todos.

  • La empresa se registra una vez

    NIT, sucursales y gente se dan de alta una sola vez. Nadie vuelve a escribir la misma plantilla en dos sistemas.

  • Se empieza por uno solo

    No hay que comprar la suite. Los demás módulos se ven apagados, no escondidos: se sabe qué hay al lado.

  • Lo que no se contrató no aparece

    Un módulo no comprado no deja botones que respondan «no tiene permiso». No entra a la sesión y no sale en el menú.

  • El dato viaja; no se copia

    Los módulos publican lo que pasó y los demás reaccionan. No hay dos versiones del mismo dato esperando a que alguien elija.

  • Se aprende una vez

    Misma forma de buscar, filtrar, exportar e imprimir en todos. El segundo módulo cuesta una fracción de capacitación del primero.

Un asistente para toda la suite

En construcción

Se está construyendo un asistente para toda la suite: la misma ayuda en la mesa de soporte y dentro de cada aplicación, para que preguntar en español salga más barato que aprenderse dónde está cada pantalla.

Todavía no responde, y no se está vendiendo como disponible. Cuando esté, propondrá y será una persona la que confirme.

¿Le sirve Iris?

Le mostramos lo que hay hoy, en vivo, y le decimos con franqueza qué le falta para su caso.

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